González-Menéndez, Alonso-Torrens, Urrutia-Hernández, Miñoso, Santana, Luis-Suárez, and González-Torres: Estructura y composición de encinares naturales en las Alturas de Pizarras del municipio de Viñales, Pinar del Río, Cuba



Introducción

Los bosques son el reservorio de diversidad biológica terrestre más grande, desempeñan un papel fundamental en la mitigación del cambio climático mundial y contribuyen a la conservación de los suelos y las aguas en muchos ecosistemas frágiles (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ENT#091;FAOENT#093;, 2014). Algunos autores expresan que el estudio de la composición, estructura y dinámica de un bosque es el punto de partida para la adecuación de criterios, métodos de conservación y recuperación de ecosistemas (Finegan, Palacios, Zamora y Delgado, 2001). Algunos de los cambios pueden percibirse como positivos, ya que favorecen a especies utilizadas como recursos, o crean condiciones favorables para los seres humanos. Según Pickett y White (1985), una perturbación es un suceso discreto en el tiempo que altera la estructura de los ecosistemas, de las comunidades o de las poblaciones.

En la región tropical, los encinares están en peligro de extinción. Muchos están muy degradados y aunque todavía hay algunos individuos grandes y viejos, no existen bosques primarios de encino. La mayoría de los encinares han sido convertidos en potreros para ganado. Una gran parte de los encinares se ven como una sabana de pasto con árboles solitarios y pequeños de encino, frecuentemente asociados con Byrsonima crassifolia, Curatella americana y Gliricidia sepium (Pennington y Sarukhán, 1998).

En Cuba, por las características de su madera, los bosques de encino han sido muy explotados con fines de extracción de madera, para la elaboración de carbón, horcones de casas (para vivienda y para curar tabaco), así como para la construcción de implementos de trabajo de uso doméstico, lo cual provoca que este tipo de vegetación tienda a fases secundarias (González et al., 2016).

Q. cubana A. Rich es la única especie de este género presente en la flora cubana, específicamente en el occidente, crece en asociación con pinares naturales; está reconocida como endémica cubana, limitada solo a Pinar del Río (Izquierdo et al., 2013). Su madera es apreciada por su dureza y durabilidad; por su alto poder calorífico es excelente como dendroenergía. También es empleada en la construcción de implementos de trabajo, horcones para viviendas y casas de curar tabaco entre otros (Izquierdo, Pimentel, & Márquez, 2013).

Los frutos, comúnmente llamados bellotas, tienen un uso muy difundido en la vida rural; poseen un alto contenido en grasas, lo que constituye un excelente alimento para los cerdos, engordándolos y dándole un gusto peculiar y agradable a su carne (Santana, Abeledo, Ferrer, González yPimentel, 2015).

En la actualidad los encinares presentan una situación crítica, debido al mal manejo (silvícola y sobre pastoreo) a que han estado sometidos en el tiempo, esto ha traído como resultado el envejecimiento y deterioro de las áreas naturales y un crecimiento pobre en plantaciones, trayendo consigo un notable decrecimiento en la producción de frutos y de su calidad, viéndose afectado su uso para ceba de cerdos en comunidades rurales (González et al., 2016).

Objetivos

Determinar la estructura y composición de encinares naturales en las Alturas de Pizarras del Municipio de Viñales, Pinar del Río, Cuba.

Materiales y métodos

Área de estudio

El estudio se llevó a cabo en la formación montañosa Alturas de Pizarras del centro de Pinar del Río, Cuba, ubicada en la cordillera de Guaniguanico, específicamente en áreas de encinares naturales pertenecientes a la Estación Experimental Agroforestal de Viñales (EEAF) y a la Empresa Agroforestal La Palma, zona esta donde se encuentra 85% de los encinares naturales de la provincia (Servicio Estatal Forestal ENT#091;SEFENT#093;. 2016). La precipitación promedio anual del área de estudio es de 1765 mm, la temperatura promedio anual de 25 °C. Presenta una temperatura máxima de 28.8 °C y una mínima de 19.5 °C. Según Hernández, Ascanio, Carrera y Morales (2003), los suelos en donde se realizó el estudio se clasifican como Alíticos, destacándose en ellos el alto contenido de aluminio y que el contenido de arcilla es mayor en el subsuelo que en el suelo superficial.

Muestreo

El estudio de la vegetación se realizó con un muestreo aleatorio simple, estableciéndose parcelas cuadradas de 10 m × 10 m en un encinar natural poco antropizado, en áreas de la Estación Experimental Agroforestal de Viñales y en un área productiva más antropizada, de la Empresa Agroforestal La Palma (Tabla 1).

Tabla 1

Diferencias biofísicas entre las parcelas

Sitio 1- Encinar menos antropizado Sitio 2- Encinar más antropizado
Parcelas 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Antropización

[i] Nota. El sentido de la flecha aumenta el nivel de antropización

Diversidad alfa (α)

La diversidad (alfa) de especies forestales en cada encinar fue estimada mediante la riqueza de especies (Magurran, 1989). Se determinaron además las curvas suavizadas de acumulación de la riqueza observada (curvas de rarefacción basadas en muestras) para la vegetación presente en cada encinar mediante el software Estimates versión 9.0.0 (Colwell, 2011).

Se confeccionaron los listados florísticos correspondientes, con los cuales fue posible calcular los índices de diversidad de especies de Margalef, Shanon-Weaner y Berger-Parker, utilizando las ecuaciones 1, 2 y 3 (Moreno, 2001).

(1)
2448-7597-mb-25-02-e2521667-g003.pngDMg=S-1/lnN

Donde:

DMg:

Índice de Margalef

S:

Número de especies

N:

Número total de individuos

(2)
2448-7597-mb-25-02-e2521667-g004.pngH'=-pi*lnpi

Donde:

H’:

Índice de Shannon-Wiener

p i :

Valor de importancia, calculado mediante la ecuación 3

(3)
2448-7597-mb-25-02-e2521667-g005.pngPi=ni/N

Donde:

Ni:

Número de individuos de la especie

N:

Número total de individuos de la muestra

La determinación de los diferentes índices de diversidad de especies se realizó utilizando el programa BioDiversity Professional (McAleece, Gage, Lambshead y Patterson, 1997). Para la nomenclatura de las especies presentes se siguieron los criterios de Sánchez (2007) y Acevedo y Strong (2012).

Diversidad beta (β)

Con el fin de evaluar la similitud florística entre las parcelas y las poblaciones, se realizó un análisis de conglomerados usando el software PC-ORD (McCune y Mefford, 1999), con la medida de distancia de Sorensen cuantitativo (Bray-Curtis) y el método de asociación de los grupos fue el de Ward’s (Acosta, Araujo e Iturre, 2006).

Estructura horizontal

Para señalar la importancia de cada especie en el conjunto, se determinó el índice de valor de importancia ecológica (IVIE), cuyo resultado es la suma de los valores relativos de abundancia o densidad, dominancia y frecuencia de cada especie (Acosta et al., 2006). Mediante este índice es posible comparar el peso ecológico de cada especie dentro del ecosistema. La obtención de índices de valor de importancia similares para las especies indicadoras, sugieren la igualdad o por lo menos la semejanza del rodal en su composición, estructuras, sitio y dinámica (Lamprecht, 1990).

Los diámetros obtenidos fueron agrupados en clases diamétricas con cinco centímetros de amplitud, a partir de las cuales se construyó un histograma de frecuencias.

Estructura vertical

La estructura vertical se describió tomando en consideración los tres estratos principales por los que están formados estos bosques (arbóreo, arbustivo y herbáceo) y los helechos, según la metodología descrita por Del Risco y González (2004) para el ecosistema pino-encino citado por González, Sánchez y Figueroa (2012). Siguiendo la recomendación de Delgado, Finegan, Zamora y Meir (1997) para este tipo de estudio, se registraron los individuos con más de 5 cm de d1, 30 m.

  • Herbáceo. Plantas menores de 1m de altura.

  • Arbustivo. Arbustos y arbolitos entre 1 m y 5 m de altura.

  • Arbóreo. Árboles mayores de 5 m de altura.

  • Helechos. Diferentes tipos de helechos terrestres, los que son muy importantes en la composición de los pinares como indicadores, por eso se han extraído de los estratos a los que corresponden según la altura, pues se encuentran en los tres estratos antes descritos, principalmente en el herbáceo.

  • Lianas. Diferentes tipos de bejucos o lianas, los que pueden dar idea del estado sucesional en que se encuentra el tipo de bosque.

  • Epífitas. Diferentes especies que viven sobre otras, tomándolas solo como sostén, pero sin parasitarlas ni causarles daños, las que a veces juegan un importante papel indicador sobre todo de la humedad ambiental.

Resultados

Diversidad alfa (α)

El estudio florístico reveló para los dos encinares estudiados un total de 39 especies, pertenecientes a 25 familias (Tabla 2). La familia más representada fue Melastomataceae, con cuatro especies, seguida de las familias Fabaceae, Rubiaceae y Sapindaceae, con tres especies cada una.

Tabla 2

Listado Florístico de encinares naturales en las Alturas de Pizarras del Municipio de Viñales

No Nombre científico Nombre vulgar Familia
1 Hybanthus havanensis Jacq. Jia Violaceae
2 Bambusa vulgaris J.C. Bambú Poaceae
3 Myrica cerífera Sw. Arraigan Myricaceae
4 Alibertia edulis (L.C.Rich.) Pitajoní hembra Rubiaceae
5 Alophylus cominia Sw. Palo de caja Sapindaceae
6 Andira inermis Sw. Yaba Fabaceae
7 Andropogum virginicus L. Pajón hembra Poaceae
8 Bursera Simaruba L. Almacigo Burseraceae
9 Bysinima crassifolia (L.) HBK Peralejo Malpighiacea
10 Calophyllum antillanum Bisse Ocuje Cluseaceae
11 Casearia hirsuta Sw. Raspa lengua Salicaceae
12 Chrysobalanus icaco L. Icaco Chrysobalanaceae
13 Citharexylum fruticosum Lin. Canilla de venado Verbenaceae
14 Clidemia hirta (L)D.Don Cordobán pelu Melastomataceae
15 Clidemia neglecta D. Don Cordobán liso Melastomataceae
16 Clusea rosea Jacq Copey Clusiaceae
17 Constegia xalapensis D. Cordobán grande Melastomataceae
18 Cyathea arborea Smith. Helecho Cyatheaceae
19 Cupania Glabra Sw. Guara americana Sapindaceae
20 Davilla rugosa Poir. Bejuco colorado Dilleniaceae
21 Didimopanax morototoni (Aubl).Dc Yagrumon Araliaceae
22 Eugenia farameoides Sw. Eugenia Myrtaceae
23 Faramea occidental Lin. Cafetillo Rubiacea
24 Ficus abutilifolia (Miq.) Ficus Moraceae
25 Guarea guidoni (L.) Yamao Meliaceae
26 Hebestigma cubensis H.B.K Frijolillo Fabaceae
27 Jambosa vulgaris DC. Pumarrosa Myrtaceae
28 Matayba apetala (Marcf.) Macurije Sapindaceae
29 Pinus caribeae Morelet var caribaea Barret y Golfari Pino Macho Pinaceae
30 Pinus tropicalis Morelet Pino hembra Pinaceae
31 Pithecellobium berterianum (DC.) Benth. Moruro Fabaceae
32 Quercus cubana A.Rich Encino Fagaceae
33 Roigella correifolia Griseb. Jazmin del pinar Rubiaceae
34 Roystonia regia (Kunth) Palma real Arecaceae
35 Sida acuta Burm. Guisazo de caballo Malvaceae
36 Sphaeropteris myosuroides (Liebn.) Rabo de Mono Cyatheaceae
37 Tabernaemontana amblyocarpa L. Huevo de gallo Apocynaceae
38 Tetrazygia bicolor(Mill.)Cogn Cordobancillo Melastomataceae
39 Xylopia aromatica (Lam.)Mart Malagueta Annonaceae

Cuando se analiza la riqueza de especies mediante las curvas de rarefacción basadas en el número de muestras (Fig. 1), como el número máximo es el mismo para cada encinar, las comparaciones se realizan en la asíntota. Como los intervalos de confianza de 95% para la riqueza promedio de especies no se sobreponen entre ambas áreas, entonces existen diferencias significativas entre su riqueza.

Figura 1

Curvas suavizadas de acumulación de la riqueza observada (curvas de rarefacción basadas en muestras) para cada encinar estudiado.

2448-7597-mb-25-02-e2521667-gf1.jpg

En la Figura 2 puede observarse el comportamiento de la riqueza de especies por parcelas según los índices de diversidad. En el área menos antropizada se aprecia que las parcelas 1 y 2 presentan los valores más altos del índice de riqueza de especies; sin embargo, las parcelas 4 y 5 presentan los valores más bajos. Se aprecia que las parcelas que representan el mayor índice de abundancia de especies son la 1 y la 3, las parcelas 4 y 5 presentan los valores más bajos del índice evaluado. De forma general, en el encinar menos antropizado se observa una mayor riqueza de especies.

Figura 2

Riqueza de especies en los encinares estudiados.

2448-7597-mb-25-02-e2521667-gf2.jpg

Diversidad beta (β)

El ordenamiento de las parcelas con el empleo del análisis de jerarquización (Fig. 3) identifica que las especies se agruparon fundamentalmente en tres grupos: un solo grupo por su similitud en el encinar menos antropizado, mientras que en el área más antropizada se aprecia que se forman dos grupos bien diferenciados: uno con las parcelas 1, 2, 3 y el otro con las parcelas 4 y 5.

Figura 3

Dendrograma de clasificación de las parcelas para los encinares estudiados.

2448-7597-mb-25-02-e2521667-gf3.png

Sitio 1- Encinar menos antropizado, Sitio 2- Encinar más antropizado.

Estructura horizontal

La distribución diamétrica de la vegetación en el encinar menos antropizado (Fig. 4) se asemejó a la forma típica de una J invertida, representativa de un bosque natural (Sidoruk, 2000). La mayoría de los individuos se concentran en las clases diamétricas inferiores, formando parte de la regeneración natural. En el encinar más antropizado se observa una distribución diamétrica diferente. La distribución por clases diamétricas de este bosque refleja un bosque secundario en proceso de recuperación, donde la regeneración ha sido en ciclos; en general son bosques más heterogéneos.

Figura 4

Distribución por clases diamétricas para las áreas estudiadas.

2448-7597-mb-25-02-e2521667-gf4.jpg

Sitio 1- Encinar menos antropizado. - Sitio 2- Encinar más antropizado.

Índice de valor de importancia ecológica (IVIE)

Para tener una visión más amplia de la importancia de cada especie en conjunto en ambos encinares, en la Figura 5 se ordenan las especies de acuerdo con los valores del IVIE; las 20 primeras en forma decreciente y el conjunto restante lo constituye una sola categoría denominada especies raras u otras especies según Melo y Vargas (2003). Esto permitió obtener una primera aproximación del valor de la diversidad y de la heterogeneidad del bosque. Se observó pobre presencia de frutos de encino en el suelo, afectaciones en su estructura, escasa regeneración natural y un elevado pastoreo de cerdos en el área (Fig.6).

Figura 5

Índice de valor de importancia ecológica del encinar.

2448-7597-mb-25-02-e2521667-gf5.jpg

Sitio 1- Encinar menos antropizado, Sitio 2- Encinar más antropizado

Figura 6

Silvopastoreo en encinares en la empresa Agroforestal La Palma.

2448-7597-mb-25-02-e2521667-gf6.png

Sitio 1- Encinar menos antropizado, Sitio 2- Encinar más antropizado. Faramea occidentalis (Farocc), Quercus cubana (Quercub), Myrica cerífera (Myrcer), Clidemia hirta (Clihir), Bursera Simaruba (Bousuc), Clidemia neglecta (Clineg), Bysinima crassifolia (Byrcra), Jambosa vulgaris (Jamvul),Pinus tropicalis (Pintro), Chrysobalanus icaco (Chrica), Pinus caribeae (Pincar), Matayba apetala (Matape), Clusea rosea (Cluros), Casearia hirsuta (Cashir), Davilla rugosa (Davrug), Tetrazygia bicolor (Teebic), Hebestigma cubensis (Hebcub), Alibertia edulis (Aliedu), Eugenia farameoides (Eugfar), Xylopia aromatica (Xylaro), Especies raras.

Estructura vertical de la vegetación

Cuando se analiza la formación de encinares según el número de individuos por estrato (Fig.7), la estructura del Q. cubana en el encinar menos antropizado muestra la inexistencia de una secuencia demográfica creciente al reducirse el número de juveniles, con lo cual se afecta el reclutamiento. Al respecto, en el encinar más antropizado (Fig.8), la composición del encino por estrato muestra la tendencia a una curva en forma de J invertida.

Figura 7

Estructura vertical de los encinares por estratos.

2448-7597-mb-25-02-e2521667-gf7.jpg

Figura 8

Encinar más antropizado.

2448-7597-mb-25-02-e2521667-gf8.png

Sitio 1- Encinar menos antropizado, Sitio 2- Encinar más antropizado

Discusión

Diversidad alfa (α)

En cuanto a la composición de especies, Cascante y Estrada (2000) obtuvieron un resultado similar en el estudio de la composición florística y estructura de un encinar en la zona húmeda premontana en el valle central de Costa Rica. Estos mostraron que en un área de aproximadamente 2.40 ha (cinco parcelas de 100 m2), se observó 85% del total de especies del estudio y que el aumento en la intensidad del muestreo no provee un aumento significativo en la riqueza de especies.

Según Delgado et al. (1997), la determinación de la composición florística de los bosques (familias, especies) ayuda a caracterizar las comunidades y generar información acerca de la dinámica de los bosques naturales y su respuesta a diferentes regímenes de perturbación. Estos resultados se corresponden con los encontrados por González et al. (2012) en estudios realizados en ecosistemas de pino-encino en Alturas de Pizarras de Viñales, mostrándose que la sistematicidad de tratamientos silvícolas inadecuados en este ecosistema, atentó contra la conservación de la diversidad florística natural y la ocurrencia de cambios en las condiciones ecológicas óptimas para el desarrollo de especies nativas de esta formación.

En el área se encuentran representadas cinco de las diez familias registradas por Acevedo y Strong (2012) como las de mayor diversidad de taxa en las Antillas: Euphorbiaceae, Fabaceae, Melastomataceae, Poaceae, Rubiaceae y Urticaceae, lo que resalta el valor ecológico y el potencial de conservación de la vegetación montañosa analizada.

Diversidad beta (β)

En el análisis de jerarquización del encinar menos antropizado se identificó un solo grupo por su similitud, con más del 60% de similitud (sitio 1) formado por las parcelas de la 1 a la 5. De estos resultados se infiere que sea consecuencia de la cercanía de las áreas al asentamiento poblacional “Los Jazmines” y la cercanía a la carretera principal que va a hacia el pueblo de Viñales, lo que favorece el aprovechamiento de los árboles con diámetros superiores en toda el área, para ser empleados como horcones u otras obras que demanden estas dimensiones.

El comportamiento de la similitud de las parcelas en el área más antropizada, refleja la formación de dos grupos bien diferenciados. El primero, formado por las parcelas 6, 7 y 8 con más del 75% de similitud, se encuentra ubicado en la parte más plana de la meseta, alejado de la carretera, pero cerca de la comunidad rural nombrada “La Cuadra”, perteneciente al Consejo Popular Los Jazmines; en él se observa afectación por la tala de los árboles y el sobrepastoreo del ganado porcino, afectando considerablemente la composición y estructura del suelo como se mostró en párrafos anteriores, afectando el desarrollo de la regeneración natural del Q. cubana e influyendo en gran medida sobre la estructura y composición del ecosistema. El segundo grupo, igualmente con más de 75% de similitud, está integrado por las parcelas 9 y 10. Estas últimas parcelas se ubicaron en la parte más distante del asentamiento, coincidiendo con la parte más baja de la cuenca; esto lo hace un sitio muy difícil para la tala y acarreo de árboles, por lo que conserva un estrato arbóreo con buenos fenotipos, específicamente de encinos.

Sin embargo, en el estrato herbáceo no se observa un comportamiento similar, pues al estar estas parcelas colindantes con el río La Majagua, se crearon las condiciones para que los cerdos pastaran y hozaran en demasía, estimulados por la humedad y la acumulación de bellotas, viéndose afectada la regeneración natural.

Estructura horizontal

El comportamiento observado al determinar el índice de riqueza de especies (Margalef) en el encinar más antropizado, está relacionado con el hecho de que la parcela es la más cercana al asentamiento poblacional y a la carretera, por lo cual resulta fácil adentrarse en el bosque y extraer los árboles dominantes de encino quedando el estrato arbóreo abierto dando paso al desarrollo de las especies acompañantes.

En la parcela 1, situada en la parte baja de la cuenca, más distante, sucede lo contrario, resultando más difícil la tala de los árboles dominantes, por lo que el estrato arbóreo queda dominado por árboles de encino de mayor porte, y esto regula la estructura bajo el dosel. Es de resaltar que en estas parcelas González et al. (2016) seleccionaron 10 árboles fenotípicamente superiores.

Como se aprecia en los anteriores resultados, hay una influencia significativa de los disturbios presentes: tala ilícita de árboles y arbustos y sobre pastoreo intensivo y descontrolado, en la estructura y composición florística de esta formación natural. Al respecto, Timilsina, Ross y Heinen (2007) plantean que la estructura, composición y función son atributos importantes de los ecosistemas boscosos y cambian en respuesta a clima, topografía, suelos y disturbio. Estos factores de conjunto con el proceso sucesional de la vegetación, son responsables de la variación en los atributos del bosque a escala local y de paisaje, al producir heterogeneidad espacial.

Al respecto, Pickett y White (1985) plantean que las alteraciones que ocurren en los ecosistemas por causas antropogénicas pueden ser irreversibles o persistentes por períodos prolongados. Algunos de los cambios pueden percibirse como positivos, ya que favorecen a especies utilizadas como recursos, o crean condiciones favorables para los seres humanos.

La estructura horizontal observada en el encinar menos antropizado, sugiere el aseguramiento de la viabilidad de las poblaciones de las especies, ya que Garzón (2001) y Tenorio, Solano y Castillo (2009) informan que, con el tiempo, la regeneración pasa a ocupar las clases diamétricas mayores, renovando así las poblaciones y la posibilidad ante un manejo silvícola con criterios sostenibles de una recuperación de esta formación. Probablemente este hecho ocurrió debido al criterio de inclusión adoptado (individuos con diámetros a partir de los 5 cm) que, según Narvaes, Brena y Longhi (2005), favorece el muestreo de los individuos en fase juvenil. La concentración de individuos de menor diámetro sugiere que la vegetación se autosustenta, ya que los mismos pertenecen a la regeneración natural y, según López, Ramírez y Zamora (2012), son capaces de establecerse durante los primeros años. Es observable que, conforme aumentan las clases diamétricas, disminuye el número de individuos producto de la competencia intra e interespecífica. La escasez y ausencia de árboles en las clases diamétricas superiores pueden relacionarse, además, con la corta de los mejores fenotipos.

Índice de Valor de Importancia Ecológica

El índice de valor de importancia ecológica del encinar más antropizado muestra que la primera posición la ocupa Q. cubana A.Rich, mientras que en el encinar menos antropizado, la primera posición la ocupa la especie Faramea occidentalis Lin., con Q. cubana A. Rich en segundo lugar.

Al analizar el número de individuos por estrato del encinar menos antropizado, la estructura del Q. cubana muestra la inexistencia de una secuencia demográfica creciente al reducirse el número de juveniles, con lo cual se afecta el reclutamiento. Según Clark et al. (1999), este comportamiento es conocido como la inclusión de nuevos individuos a la población, a las clases de edades superiores. La estructura del Q. cubana mostró inestabilidad en la abundancia de los individuos. Las plántulas estuvieron presentes en los tres estratos, encontrándose un número reducido de individuos en el estrato arbustivo con solo 10%, lo que denota la baja capacidad reproductiva de los árboles; sin embargo, en el estrato herbáceo se concentró 42% de los individuos, indicando dificultades con el paso de los individuos de plántulas a juveniles.

El comportamiento observado en el IVIE, respecto a la ubicación de F. occidentalis en la primera posición en importancia, se debe a la alta frecuencia y fundamentalmente a su elevada abundancia en el estrato herbáceo y arbustivo. La segunda posición ocupada por Q. cubana es el resultado de la cercanía del sitio 1 al asentamiento poblacional Los Jazmines: se encontraron evidencias de que los mejores fenotipos han sido talados para ser utilizados como horcones, para la construcción de viviendas y casas, y las ramas en la fabricación de instrumentos agrícolas como rastras para ser acarreadas por bueyes y para la fabricación de carbón vegetal o uso directo como leña, debido a su alto poder calorífico. Esta tala deja abierto el dosel, lo que favorece el crecimiento de las especies secundarias.

La primera posición de Q. cubana, al analizar el IVIE en el encinar más antropizado, se debe a su mayor presencia en el estrato arbóreo, dominado por ejemplares de gran porte. La presencia de estos fenotipos se debe a lo inaccesible del área, lo que impide que estos puedan ser cortados. Estos encinares se encuentran localizados en la parte baja de la cuenca, además de estar muy alejados del asentamiento poblacional.

En el área más antropizada se observaron arbustos cortados para ser empleados como postes de cerca de potreros para la cría extensiva de cerdos. El finquero encargado del pastoreo de los cerdos plantea que, en la época de fructificación de los encinos, los campesinos de la zona utilizan el área para la cría ilegal, aumentando de forma considerable y desmedida la carga de cerdos en el sitio. Esto trae como resultado el agotamiento de los frutos, con la consiguiente degradación de los suelos y afectaciones en la regeneración natural, viéndose afectada la sucesión natural (Izquierdo et al., 2013) y (Santana et al., 2015).

Estructura vertical de la vegetación

Al observar la composición del encino por estrato en el encinar más antropizado, se aprecia la tendencia a una curva en forma de J invertida. En este sentido, Primack, Rozzi, Feisinger, Dirzo, y Massardo (2001) exponen que una población típicamente estable posee una distribución de edades con una relación característica de juveniles, adultos jóvenes y adultos viejos, o sea que la ausencia o baja representatividad de cualquier clase de edad, especialmente juveniles, señala hacia potenciales poblaciones en decline. La baja presencia de jóvenes puede ser indicativo de una población estable e incluso en expansión. Este tipo de distribución surgiere una alta tendencia a la heterogeneidad (Melo y Vargas, 2003).

La frecuencia de la primera clase o estrato arbóreo es mayor que la segunda, estrato arbustivo, lo que revela un bosque donde predomina un dosel medio con escasa regeneración natural.

De acuerdo con estos resultados, puede afirmarse que todas las localidades de un modo u otro han sido perturbadas por la tala selectiva de los individuos de encino de mayor diámetro, alterando la estructura diamétrica de estos bosques, por lo que predominan árboles de diámetro pequeño.

Al respecto, González y Sotolongo (2007) recalcan que en cualquier región forestal, las perturbaciones, sean de una clase u otra, se encuentran alterando continuamente el curso de la sucesión forestal e iniciando una sucesión secundaria.

Los resultados obtenidos, referente al efecto de la antropización en el bajo logro de la regeneración natural en estos encinares, coinciden con lo planteado por Jeffrey (2015), al dejar claro que la mayoría de las semillas de los encinos que maduran antes del tiempo, donde de forma natural existen las condiciones para que se logren, no tienen ninguna oportunidad de sobrevivir hasta las primeras lluvias. Este autor plantea que las semillas que caen en el mes de octubre no sobreviven hasta mayo del siguiente año, debido a que el mayor por ciento es consumido por roedores o por cerdos o pierden la facultad germinativa.

Por otro lado, los ecosistemas cubanos en los que se desarrolla Quercus son suelos pobres y degradados por el manejo. Según estudios realizados por Jeffrey (2015), los encinos también son importantes para la flora silvestre y generan mucha materia orgánica, en ocasiones son de las pocas especies que se desarrollan en sitios con suelos degradados y con poca materia orgánica. Las ramas actúan como substrato para el desarrollo de variadas epífitas, como orquídeas (Orchidaceae), bromelias (Bromeliaceae) y muérdagos (Viscaceae). Entre los hongos, algunas especies dependen de los encinos, como las micorrizas, y otras llevan alguna relación simbiótica distinta con plantas de este género. Como puede apreciarse, los estudios florísticos y estructurales de la vegetación son de indiscutible importancia para el conocimiento de los bosques y su funcionabilidad, así como para la toma de decisiones con respecto al manejo que debe aplicarse en ellos sin alterar el equilibrio estructural de forma brusca y simulando la trayectoria sucesional intrínseca de todo bosque frente a las perturbaciones de cualquier tipo. López et al. (2012) demostraron, en estudios realizados en ecosistemas naturales; que particularmente la deforestación y la fragmentación de hábitat ocasionan alteraciones significativas de distribución y abundancia de organismos. El estudio y comprensión de este proceso en los remanentes de bosques puede ser de importancia crucial para el manejo y conservación del sistema natural.

Conclusiones

La riqueza de especies evidencia una alta diversidad florística asociada al encinar natural en la zona de estudio. Se inventariaron un total de 38 especies asociadas a los encinos, pertenecientes a 25 familias.

El nivel de antropización (silvícola y pastoril del rebaño porcino) tuvo una marcada influencia en la estructura y composición de los encinares naturales en la zona estudiada.

La condición de Quercus cubana A. Rich como especie dominante en los encinares, con una estructura, la convierte en vulnerable ante disturbios naturales y antrópicos potenciales, evidenciando una débil habilidad competitiva

Reconocimientos

La presente investigación fue apoyada por los especialistas de la Estación Experimental Agroforestal de Viñales: Segundo Curbelo, Pedro Friol y Barboro Cabrera. De igual forma se agradece la ayuda brindada por el Dr. C Yuris Rodríguez Matos del Departamento Forestal de la Universidad de Guantánamo, Cuba.

Referencias

1 

Acevedo, P. & Strong, M. (2012). Catalogue of Seed Plants of the West Indies. Smithsonian Contribitions to Botany, 98, 1-1192. doi: 10.5479/si.0081024X.98.1

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2 

Acosta, V. H., Araujo, P. A., & Iturre, M. C. (2006). Caracteres estructurales de las masas. Serie Didáctica No. 2. Universidad Nacional de Santiago del Estero, Santiago del Estero, Argentina.

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